Fue muy interesante leer la historia del Dr. Frederick Starks. Este libro lo encontré en Sanborns y me gustó tanto el tÃtulo de la novela como la descripción que leà en la contraportada. No lo compré en el momento (de hecho nunca lo compré), y estando en mi casa busqué información del libro en el ciberespacio.
Cautivado por lo que encontré decidà leerlo y me propuse encontrar una copia digital hurgando en los millones de archivos que están disponibles en los P2P y en los IRC hasta que lo logré. Pasó almacenado varios meses en mi biblioteca virtual y lo fui leyendo de a poquito pero nunca avancé, asà que descontinué su lectura.
Un dÃa, sin libros convencionales que leer, fui a quitarle el polvo a los libros de mi biblioteca virtual y lo encontré de nuevo, lo convertà de formato y lo leà en la pocket pc, me tardé 3 dÃas en terminarlo. Después me dio risa ver cómo la Lelis lo pasaba leyendo en la oficina.
Un hilo que no entiendo cómo fue que no me atrapó en el primer intento (cosas de la vida – pensé-) . Aquà les dejo la carta que me fascinó y que resume de lo que se trata la obra.
*
Feliz 53.° cumpleaños, doctor. Bienvenido al primer dÃa de su muerte.
Pertenezco a algún momento de su pasado.
Usted arruinó mi vida. Quizá no sepa cómo, por qué o cuándo, pero lo hizo. Llenó todos mis instantes de desastre y tristeza. Arruinó mi vida. Y ahora estoy decidido a arruinar la suya.
Al principio pensé que deberÃa matarlo para ajustarle las cuentas, sencillamente. Pero me di cuenta de que eso era demasiado sencillo. Es un objetivo patéticamente fácil, doctor. De dÃa, no cierra las puertas con llave. Da siempre el mismo paseo por la misma ruta de lunes a viernes. Los fines de semana sigue siendo de lo más predecible, hasta la salida del domingo por la mañana para comprar el Times y tomar un bollo y un café con dos terrones de azúcar y sin leche en el moderno bar situado dos calles más abajo de su casa.
Demasiado fácil. Acecharlo y matarlo no habrÃa supuesto ningún desafÃo. Y, dada la facilidad de ese asesinato, no estaba seguro de que me proporcionara la satisfacción necesaria. He decidido que prefiero que se suicide.
SuicÃdese, doctor.
TÃrese desde un puente. Vuélese la tapa de los sesos con una pistola. Arrójese bajo un autobús. Láncese a las vÃas del metro. Abra el gas de la estufa. Encuentre una buena viga y ahórquese. Puede elegir el método que quiera. Pero es su mejor oportunidad.
Su suicidio será mucho más adecuado, dadas las circunstancias de nuestra relación. Y, sin duda, una manera más satisfactoria de que pague lo que me debe.
Verá, vamos a jugar a lo siguiente: tiene exactamente quince dÃas, a partir de mañana a las seis de la mañana, para descubrir quién soy. Si lo consigue, tendrá que poner uno de esos pequeños anuncios a una columna que salen en la parte inferior de la portada del New York Times y publicar en él mi nombre. Eso es todo: publique mi nombre.
Si no lo hace… Bueno, ahora viene lo divertido. Observará que en la segunda hoja de esta carta aparecen los nombres de cincuenta y dos parientes suyos. Su edad comprende desde un bebé de seis meses, hijo de su sobrino, hasta su primo, el inversor de Wall Street y extraordinario capitalista, que es tan soso y aburrido como usted. Si no logra poner el anuncio según lo descrito, tiene una opción: suicidarse de inmediato o me encargaré de destruir a una de estas personas inocentes.
Destruir.
Una palabra muy interesante. PodrÃa significar la bancarrota financiera. PodrÃa significar la ruina social. PodrÃa significar la violación psicológica.
También podrÃa significar el asesinato. Es algo que deberá preguntarse. PodrÃa ser alguien joven o alguien viejo. Hombre o mujer. Rico o pobre. Lo único que le prometo es que será la clase de hecho que ellos –sus seres queridos– no superarán nunca, por muchos años que hagan psicoanálisis.
Y usted vivirá hasta el último segundo del último minuto que le quede en este mundo sabiendo que fue el único responsable.
Salvo, por supuesto, que adopte la postura más honorable y se suicide para salvar asà de su destino al objetivo que he elegido.
Tiene que decidir entre mi nombre o su necrológica. En el mismo periódico, por supuesto.
Como prueba de mi alcance y del extremo de mi planificación, me he puesto en contacto hoy con uno de los nombres de la lista con un mensaje muy modesto. Le insto a pasar el resto de esta tarde averiguando quién ha sido el destinatario y cómo. Asà por la mañana podrá empezar, sin demora, la tarea que le espera. Lo cierto es que no espero que sea capaz de adivinar mi identidad, por supuesto.
Asà pues, para demostrarle mi deportividad, he decidido que a lo largo de los próximos quince dÃas voy a proporcionarle una pista o dos de vez en cuando. Sólo para que las cosas sean más interesantes, aunque alguien intuitivo e inteligente como usted deberÃa suponer que esta carta está llena de pistas. Aun asÃ, ahà va un anticipo, y gratis.
La vida era alegre en el pasado:
un retoño y sus padres a su lado.
El padre soltó amarras, se largó,
y entonces todo eso se acabó.
La poesÃa no es mi fuerte. El odio sÃ.
Puede hacer tres preguntas que se contesten con sà o no. Use el mismo método, los anuncios de la portada del New York Times.
Contestaré a mi propia manera en veinticuatro horas. Buena suerte. Tal vez desee también dedicar tiempo a los preparativos de su funeral. La incineración es probablemente mejor que un entierro tradicional. Sé cuánto le desagradan las iglesias. No creo que sea buena idea llamar a la policÃa. Lo más seguro es que se burlen de usted, y sospecho que su altanerÃa no lo encajará demasiado bien.
Además, podrÃa enfurecerme más; no se imagina usted lo inestable que soy en realidad. PodrÃa reaccionar de modo imprevisible, de muchas formas malvadas.
Pero puede estar seguro de algo: mi cólera no conoce lÃmites.
La carta estaba firmada en mayúsculas: RUMPLESTILTSKIN.
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wow que interesante, me podrÃas pasar el link para bajar el libro
Buen libro, gracias a tu creativa presentacion me anime a leerlo. Buena trama, lastima que al final tuvo un aire del “Conde Monte Cristo” al clavarse tanto con venganza y no me acuerdo que mas……
.- EMG