Un post a la memoria de Boris

Escrito por el Tuesday 21 de October de 2008 y archivado como Journal. Puedes seguir los comentarios por medio de RSS 2.0. Participa dejando un comentario y no olvides hacerlo siempre con respeto ya que aparecen publicados automáticamente. Lecturas: 2300

Boris era el hermano del gran amigo de mi hermano. Era el hermano de Alfredo, el gran amigo de FoFo. Pocas veces platiqué con Boris, realmente es poco lo que puedo decir de él, allí habría que preguntarle al Chango Saravia, a la Jessica o a la Olga pero me quedan recuerdos de él que no voy a olvidar.

El momento que más recuerdo es cuando yo estaba con FoFo a mediodía esperando en el semáforo de la avenida Olímpica frente a Telecom, veníamos de almorzar mi hermano y yo, él me iba a ir a dejar al trabajo cuando de repente un Honda Civic rojo se detuvo a nuestra izquierda pitando como si que era bicho de colegio. Volteamos a ver y no reconocimos el carro, adentro iba una chera riéndose al lado del pasajero y el que iba manejando era Boris, al reconocerlo nos reímos, nos saludamos y nos despedimos. Era un viernes, lo recuerdo bien porque en ese tiempo nos había agarrado la pila de jugar póker todos los viernes para departir unas cervezas y platicar. Ese día la partida de póker iba a ser en la casa de Alfredo. Boris estaba en el país. Creo que ese día fue cuando metimos una caja de Patties al microondas como 4 minutos y tuvimos que esperar como media hora a que se enfriaran, creo que tengo unas fotos por alli.

El amigo Boris era un tipo alegre, calidad, matado de la risa que tenía una suerte con las mujeres como él solo: todas lo querían. La verdad es que todo el mundo quería a Boris. Una vez en una fiesta para su cumpleaños, fuimos a la casa-iglesia-escuela-sala-de-té del Chele Escobar ahi en la Colonia Escalón, era una especie de casa-iglesia-escuela-sala-de-té que estaban remodelando y habían tablas, cumbos, clavos, alambres, arena, bolsas de cemento, etcétera y toda clase de artilugios tirados en el piso. La cosa es que en el jardín se olvidaba uno de los malabares que se tenían que hacer para poder pasar. Estaba lloviendo un poquito y nosotros nos habíamos ido a una mesa bla bla bla… Pues resulta que había una chera que se le había pegado al Boris, era una amiga de él que andaba tras sus huesos, la cosa es que el Boris tenía que ir nosédónde con noséquién y me dijo “hey entretenela un rato, ya voy a venir”, “cinco minutos perame ya vengo” le dijo a ella y se fue. Me puse a platicar con la chera que se sentó resignada a tener que platicar conmigo en lo que Boris regresaba. Al principio recuerdo que la chava casi no me ponía atención. Para no hacerles largo el cuento, la tuve conmigo 2 horas hablando paja bien amenamente, cedió a los 8 minutos, recuerdo que me decía “Yo quiero andar con el Boris, no importa que tenga otra”… jajaja. Me lo decía medio en serio y medio bromeando. Ya ni me acuerdo cómo se llamaba la chera pero estaba super bonita. Después el Boris me dijo “Puta cerote, y como le hiciste para tenerla dos horas con vos?”… Ahhhh, el feo se rebusca – le dije-.

A Boris le habían diagnosticado leucemia, murió de eso dos años después. Tenía solo 26 años.

El amigo Boris creyó siempre que iba a curarse, que iba a reponerse, que todo saldría bien. Estuvo en tratamiento en Estados Unidos y logró responder de manera alentadora por un tiempo pero el cáncer volvía y volvió hasta que no se pudo detener.

En el sepelio del amigo Boris cuántas cosas sentí: vi al Chango quebrado por su amigo del alma que lo dejaba, vi a Eva recostándose en el hombro del Chango, Jessica abrazando y llorando sobre la camisa a cuadritos de su papá, vi a Schonenberg caminando junto a Celina con los ojos llorosos, el FoFo inmóvil con sus lentes oscuros con esa forma en que arquea los labios cuando está triste, yo sentía no haber tenido más tiempo para conocer al amigo Boris y lamentando que se fuera a tan temprana edad. Olga volteaba para todos lados como queriendo retener las lágrimas, la recuerdo acercándose temerosa al nicho para arrojarle una rosa blanca al amigo Boris cuando la tierra comenzaba a cubrir el ataúd. Alfredo estaba tranquilo, pasivo, sereno, más que resignado Alfredo se miraba como con la convicción de que su hermano había cumplido el propósito que Dios tenía para él  y se miraba lleno de esperanza, se miraba fortalecido.

Que este post sirva para honrar la memoria de Boris Durán. Amigo al que nunca le faltaron las ganas de vivir, que fue ejemplo para todos nosotros y que supo ganarse nuestro cariño y admiración.

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1 Respuesta a “Un post a la memoria de Boris”

  1. FoFo says:

    Cuantos recuerdos de un amigo muy querido.
    Gracias por tus palabras, me lleno de recuerdos este post.

    fofo

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