Tragedy of the commons

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La tragedia de los comunes es un planteamiento que publicó en una revista nada importante un matemático de poca monta allá por 1833 que se llamaba William Foster Lloyd, la casi anécdota cuenta lo siguiente:

Que habían unos pastizales comunes donde los pastores llevaban a sus ovejas y que uno pensó – racionalmente- que podía llevar una oveja más sin que los demás pastores se dieran cuenta, ganando en sus intereses (el alimento de la oveja, ovino que despúes comería, vendería o lo que sea) y sin causar mayor impacto a la recuperación del suelo. Cada pastor individualmente pensó en ganar una oveja más, siguiendo la misma línea racional del impacto a la recuperación del suelo que había tenido el primer pastor. Todos los pastores ejecutaron sus planes por separado y llevaron «una oveja más» a pastar. La suma imperceptible del deterioro causado por cada animal hizo que los pastizales se echaran a perder por lo que las pobres ovejas murieron de hambre y a su vez – trágico el mundo- hizo que los pastores murieran de hambre.

Esta simple historia – que bien la hubiera podido haber escrito un campesino salvadoreño de la misma época pero en vez de ovejas poner vacas y con el inconveniente de no tener donde publicarla- fue retomada más de cien años después por un cabrón más buxo que se llamaba Garret Hardin y era biólogo.

Resulta que Hardin tituló su artículo con el mismo nombre en una revista importante de Ciencias en 1968 y aportaba tópicos aplicados (teóricamente) sobre la población mundial y sus consecuencias, la interacción comercial de las naciones, la carrera armamentista de los inventarios nucleares, etc. En fin, un gran cagadal. Pues me acordé de todo esto porque en un post de Alecita, mi amigo Daniel Alberto escribió esto:

Es que vos hacé la teoría del cuerpo prestado que dice así:

«Como en esta vida el cuerpo es prestado hay que devolverlo hecho mierda»

Se me vino inmediatamente a la cabeza mi estimado profesor Ph.D Gonzalo Edwards en aquellas clases de la Economía de los Recursos Naturales que duraban 4 horas seguidas y de lunes a viernes. Me acordé concretamente del ejemplo que nos dio sobre la ropa usada que se hereda – y se usa, en mi caso- de los hermanos mayores, para explicarnos la importancia del concepto privativo de la propiedad y que guarda relación con lo que dice Daniel.

Si unos padres con dos hijos le compran una camisa a su hijo mayor y le dicen que tiene que cuidarla y conservarla en buen estado porque cuando ya no le quede se la van a comprar y se la darán a su hermano menor, el Dr. Edwards aseguraba que el jovencito iba a esforzarse por obtener la recompensa, misma que permitiría ahorrarle a los padres unos cuantos centavos, además de contribuir a la educación de su hijo, al amor fraternal y otras pendejadas. Se nota que el Dr. Edwards nunca fue el hijo menor (¡Yo sí fui!). Era una lucha de útiles, la medida económica del beneficio. Sin tal incentivo, al hijo mayor le hubiera valido verga cuidar o no la camisa. Pérdida de eficiencia económica en alguna medida.

Y en este post cuando mencioné la teoría económica, me remití a «la tragedia de los comunes», para referirme a los Open Source. Ahora expongo lo siguiente:

Sin una adecuada organización que incorpore los avances en programación a las diferentes distribuciones de software libre, el movimiento seguirá siendo un montón de clústers con una gran iniciativa (y conocimiento).

La propiedad privada ciertamente estimula la generación de riqueza, favorece la competencia alimentado en parte por el sentido de pertenecia (soy Microsoft o soy Apple o SunMicrosystems, etc). La desventaja es que es un sistema que también reparte los egos.

Esa búsqueda de beneficio mantiene los centros de investigación y desarrollo para golpear primero el mercado con algún producto y sus servicios derivados. Esa misma búsqueda hace que se pincele hasta el más mínimo detalle funcional o visual (SP! para Windows Vista). En Linux esa es su desventaja, que visualmente talvez puede ser tan competitivo como Windows o Mac OS, pero la facilidad de instalación no lo es. Exije conocimientos adionales a los que se asumen como promedio: usuario escritorio.

La calidad o especialidad de ciertos programas también tiene mucho que ver. El Open Source es un gran concepto. En 10 años serán verdadera competencia.

No es que la propiedad pública no pueda lograr el beneficio de la disposición por demanda o urgencia (disponer de una piscina que no es tuya, sino de todos), por ejemplo, pero muy a mi manera de ver las cosas ese funcionamiento u orden social sería propia de una raza superior por naturaleza ya que exige un compromiso que para mi, ni en sueños. No es una idea nazi, yo lo catalogo «aprendizaje en conjunto».

Obviamente el concepto de los comunes se extiende. Pero por hoy, suficiente. Debo seguir buscando empleo.

Saludos.

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Daniel Alberto

Awebo coincido en 10 años sera verdadera competencia en el escritorio.