Yo siempre he sentido un poco de lástima hacia aquellas personas que no han conocido el ajedrez.
Justamente lo mismo que siento por quien no ha sido embriagado por el amor. El ajedrez, como el amor, como la música, tiene la virtud de hacer feliz al hombre.
Quiero hacer lo que quiera
Nadie me puede parar
Caminaré hasta conseguir
Total y plena libertad
No voy a quedarme fuera
Todos me quieren pisar
Es la pelea por no...
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